Llegué a Beget buscando cobertura para avisar de que llegaba tarde. No la encontré, no hay. Y después de veinte minutos rabiando, me senté en el puente medieval, escuché el río y entendí que eso era exactamente lo que había ido a buscar sin saberlo.
Cataluña está llena de pueblos de cuento, pero los de la Costa Brava ya os los conté. Hoy os llevo al interior y a la montaña, y los organizo por lo que necesitéis, porque no es lo mismo querer fotos que querer silencio.
Lo básico
Rupit menos de 300 habitantes, puente colgante · Siurana fortaleza sobre precipicio, castillo del s. IX
Beget casi sin cobertura, esa es la gracia · Taüll iglesia románica Patrimonio de la Humanidad
Cada pueblo responde a una necesidad distinta, así que la pregunta útil es qué buscáis ese día.
| Pueblo | Zona | Para qué vas |
|---|---|---|
| Rupit i Pruit | Osona | Medieval de postal y cascada |
| Beget | Alta Garrotxa | Silencio absoluto, desconectar |
| Siurana | Priorat | Vistas de vértigo y vino |
| Miravet | Terres de l’Ebre | Río, castillo templario y calma |
| Taüll | Vall de Boí, Lleida | Románico Patrimonio de la Humanidad |
| Artíes | Valle de Arán | Pueblo pirenaico de piedra |
Rupit i Pruit, el que mejor resume el interior
Para mí encarna la esencia de la Cataluña interior, y es de esos pueblos que dejan sin palabras.
Está en Osona, tiene menos de 300 habitantes y un encanto medieval brutal. Cruzas su famoso puente colgante de madera y entras en un mundo de casas de piedra de los siglos XVI y XVII, calles empinadas y un entorno de riscos y saltos de agua. Es el paraíso de los senderistas.
Id en primavera u otoño, cuando está más tranquilo, y no os vayáis sin probar su gastronomía, con la coca y los embutidos como punto fuerte, en la línea de dónde se come bien y barato.
De propina, cerca está el Salt de Sallent, con 115 metros la cascada más alta de Cataluña. Un aviso que ahorra el chasco: es estacional, baja con fuerza en primavera y con el deshielo, y en pleno verano suele estar seca. Para verla con agua, aseguraos de que haya llovido antes.
No todos estos pueblos cuestan lo mismo de alcanzar, y conviene saberlo antes de elegir.
Rupit se hace en un día sin forzar, pero Taüll está en pleno Pirineo, así que ese pide quedarse a dormir sí o sí.
Beget, para el silencio de verdad
Beget, en la Alta Garrotxa, es el destino definitivo, y os aviso de lo mejor que tiene: casi no hay cobertura.
Apenas un puñado de habitantes. Las casas de piedra con tejados de madera se integran con el paisaje de montaña y los riachuelos que cruzan el pueblo. Su puente medieval y la iglesia de Sant Cristòfol son monumentos nacionales que impresionan de verdad.
Es el lugar para resetear el cerebro antes de volver a la ciudad, de esos sitios que recuerdan lo bien que sienta desconectar, aunque llegues rabiando porque no hay señal. Combina bien con los bosques de otoño de Cataluña, que quedan cerca.
Siurana, vistas de vértigo sobre el Priorat
Siurana es de los que más me han sorprendido de toda Cataluña, una fortaleza natural suspendida sobre un precipicio de roca caliza, en pleno Priorat.
Las vistas al pantano de aguas azules y a la Serra de Montsant son sencillamente el mejor mirador de la zona. Fue el último reducto andalusí de Cataluña, con restos de un castillo del siglo IX.
Y es la excusa perfecta para catar los vinos con DO Priorat en su origen. Comer en el pueblo, con especialidades catalanas, es otro must, en la misma línea de las bodegas donde tomo el vermut pero a pie de viñedo.
Ese peñasco guarda una de las historias de frontera más intensas de Cataluña.
Asomarse desde esas rocas es entender de golpe por qué aquí se resistió hasta el final.
Miravet, río Ebro y castillo templario
Miravet, a orillas del Ebro, tiene una historia ligada a su castillo templario en lo más alto. Sus calles se recorren rápido y se disfrutan muchísimo por sus colores y su buen estado de conservación.
Y Tivissa, más tranquilo, completa un triángulo estupendo por esta zona de Tarragona, la provincia gran desconocida de Cataluña. Antes de meteros en carretera, conviene mirar en qué época rinde más cada zona.
Primavera y otoño son la temporada de estos pueblos: la cascada de Rupit lleva agua, el interior no aprieta de calor y el Pirineo se cruza sin nieve.
Los pueblos de montaña y románico, la Vall de Boí
La Vall de Boí, en el Pirineo de Lleida, está repleta de pueblecitos con paisajes increíbles. La joya es Taüll, con casas de piedra de tejados de pizarra y la iglesia románica de Sant Climent de Taüll, Patrimonio de la Humanidad y la imagen más característica de la zona. El conjunto de iglesias románicas de la Vall de Boí es único en el mundo.
También en Lleida, Artíes, en el Valle de Arán, entre el río Garona y el Valartíes, con casas de piedra, tejados de pizarra y la iglesia de Santa María, de las mejores de la zona. Y Guimerà, una villa medieval tranquila con mucho encanto. Más cerca del Pirineo oriental, Castellar de n’Hug, en el Berguedà, es un pueblo de postal junto a las fuentes del Llobregat.
Como estos pueblos están muy repartidos, la clave es agruparlos por comarca y no intentar abarcar de más.
Rutas que funcionan
- Rupit con Tavertet y el Salt de Sallent
- Siurana con Miravet y el Priorat
- Taüll con el resto de la Vall de Boí
- Artíes con el Valle de Arán
- Beget solo, para no romper la calma
Errores de ruta
- Priorat y Pirineo el mismo día
- Cruzar Cataluña de punta a punta
- El Pirineo en pleno invierno sin cadenas
- La cascada de Rupit en agosto
- Cuatro pueblos en una sola jornada
La columna de la izquierda son días redondos. La de la derecha, horas de coche para no sentir nada de lo que os he contado.
A cuál no voy con prisa, y por qué
A ninguno con prisa. Y lo digo en serio: son pequeños y se ven en una mañana, pero la gracia no es verlos, es estar en ellos, comer en su restaurante, comprar a los productores y sentarse en una plaza.
A cuatro en un día. Si encadenáis cuatro, perdéis las horas en la carretera y no sentís nada. Mejor dos, con calma.
Al Pirineo en pleno invierno sin preparación. La nieve complica el acceso, así que llevad cadenas o id en otra época.
A Beget esperando cobertura. No la hay, así que avisad antes de salir.
Cómo disfrutarlos de verdad
Combinad los que están cerca. Los de Tarragona entre sí, los del Pirineo entre sí. Nunca crucéis Cataluña en un día.
Primavera y otoño. En verano hace calor de verdad en el interior, y en invierno el Pirineo puede complicarse.
Comed allí. Es lo que sostiene a estos pueblos. Un menú en Rupit o en Siurana cuesta menos que en Barcelona y vale el triple, y de paso echad un ojo a los pueblos más bonitos de Girona para la costa.
Los pueblos más bonitos de Cataluña no son los más famosos. Son esos rincones de piedra donde el tiempo, por una vez, se detiene de verdad.
¿Tienes un pueblo de interior favorito que no salga aquí? Cataluña tiene cientos y seguro que me dejo joyas. Escríbeme por Instagram @barcelonainspira y me lo apunto para la próxima escapada.
Sigue descubriendo Barcelona conmigo
Más rincones y planes que cuento por aquí: los pueblos más bonitos de Girona, pueblos cerca de Barcelona para una escapada, los jardines secretos de Cataluña y rutas de senderismo cerca de Barcelona.
Cuál es el pueblo más bonito de Cataluña
Es muy subjetivo, pero Rupit i Pruit está considerado por muchos como el pueblo más bonito del interior, con su puente colgante y sus casas de piedra de los siglos XVI y XVII. Cadaqués, en la Costa Brava, y Siurana, en el Priorat, también entran siempre en cualquier lista de favoritos, aunque cada uno tira de un paisaje muy distinto.
Qué pueblos bonitos hay en el interior de Cataluña
En el interior destacan Rupit i Pruit en Osona, Siurana y Miravet en Tarragona, Guimerà y Taüll en Lleida y Beget en la Alta Garrotxa. Son pueblos medievales de piedra, muchos con castillos, murallas o iglesias románicas, y bastante menos masificados que los de la costa. Se agrupan bien por comarcas para no cruzar Cataluña en un día.
Qué pueblo de Cataluña es bueno para desconectar de verdad
Beget, en la Alta Garrotxa, es el destino ideal para el silencio absoluto. Apenas tiene habitantes, casi no hay cobertura y sus casas de piedra con tejados de madera se integran en el paisaje de montaña. Su puente medieval y la iglesia de Sant Cristòfol son monumentos nacionales, y la falta de señal es justo lo que lo hace especial.
Qué pueblo de Cataluña ver en el Pirineo
Taüll, en la Vall de Boí, en el Pirineo de Lleida, es una parada obligada. Tiene casas de piedra con tejados de pizarra y la iglesia románica de Sant Climent de Taüll, Patrimonio de la Humanidad. Artíes, entre el río Garona y el Valartíes, es otro pueblo pirenaico precioso con arquitectura románica, y ambos se disfrutan más en primavera u otoño.
Cuál es la cascada más alta de Cataluña
El Salt de Sallent, junto a Rupit i Pruit, con 115 metros de caída, es la cascada más alta de Cataluña. Es estacional, con mucha agua en primavera y con el deshielo, y a menudo seca en pleno verano. La ruta parte del propio pueblo, es fácil y señalizada, y son algo más de kilómetro y medio solo de ida.