Entré por primera vez al Laberint d’Horta un martes por la mañana, sin saber muy bien qué me iba a encontrar. Pagué 2,23 €. Me perdí de verdad entre los cipreses — no de broma, de perderme — y estuve veinte minutos sin cruzarme con nadie. Ese día entendí que Barcelona guarda sus mejores rincones donde no hay cola.
No es la ciudad más verde del mundo, y quizá por eso valoro tanto estos sitios. Os cuento mis jardines favoritos según lo lejos que queráis ir, porque a veces necesitas cinco minutos de metro y otras un día entero.
Lo básico
Laberint d’Horta 2,23 € (gratis miércoles y domingos) · Horario 10-20 h de abril a octubre, 10-18 h el resto
Casi todos los de ciudad son gratis · El truco ir entre semana y tenerlos para ti
Si solo vas a uno, que sea el Laberint d’Horta
Es el jardín conservado más antiguo de Barcelona y una maravilla.
Lo encargó en 1791 el marqués de Llupià al arquitecto italiano Domenico Bagutti, y fue creciendo de neoclásico a romántico. Acumula dos siglos de historia, una colección botánica preciosa y, sobre todo, su famoso laberinto de cipreses, que sigue siendo el corazón del lugar. Tiene además estatuas mitológicas, estanques y cascadas.
Horta-Guinardó (metro Mundet, L3). Entrada general 2,23 €, reducida 1,42 €, y gratis los miércoles y domingos. Abre de 10 a 20 h de abril a octubre.
Id entre semana y lo tendréis casi para vosotros. Ese es todo el secreto.
Cuando solo tengo una hora libre
Los jardines escondidos dentro de la ciudad, a un paso de casa.
Muy cerca del Laberinto, dentro del Campus de Mundet, está el Palau de les Heures: un imponente edificio tipo château francés de finales del XIX construido con dinero indiano, rodeado de tres terrazas ajardinadas al estilo francés, cada una con su composición de parterres y estanques. Parece sacado de una película de mosqueteros. Abierto al público desde 1999.
En la zona alta, los Jardins de la Tamarita (Sant Gervasi, cerca de Avinguda Tibidabo) son un pequeño paraíso sereno con glorietas antiguas y estanques, obra del paisajista Rubió i Tudurí — aquí empezó a desarrollar su idea de jardín mediterráneo. Es donde la gente del barrio va a leer.
Y muy cerca de la Catedral, en pleno Gótico, hay jardines diminutos donde los locales nos escapamos del bullicio a escuchar las fuentes.
Cuando quiero medio día fuera sin complicarme
El Parc de Torreblanca (Sant Just Desvern) esconde un romántico jardín del siglo XIX con cataratas, cuevas, rosaledas y su propio laberinto, en los terrenos de la antigua casa del marqués de Monistrol. Los domingos hay mercado de agricultores.
Y los jardines del Palau Falguera (Sant Feliu de Llobregat) datan del siglo XVII y son una preciosidad histórica.
Son planes de media mañana, sin logística.
Cuando quiero jardín y mar el mismo día
Aquí van mis favoritos, porque combinan las dos cosas que más me gustan. En la Costa Brava hay tres jardines encaramados sobre acantilados.
Los Jardines de Santa Clotilde (Lloret de Mar) son puro romanticismo: diseñados por Rubió i Tudurí, con escaleras, esculturas y vistas de vértigo al mar. Y un dato para los fans de las series: aquí se rodó La Casa del Dragón, la precuela de Juego de Tronos. Se nota por qué la eligieron.
El jardín botánico de Marimurtra (Blanes) es uno de los más importantes del Mediterráneo, con miles de especies y miradores sobre el mar que quitan el hipo.
Y los Jardines de Cap Roig (Calella de Palafrugell) mezclan castillo, jardín botánico con más de mil especies y vistas increíbles a las calas. En verano acogen un festival de música famoso.
Cuando ando por Tarragona
El Parc Samà, entre Cambrils y Montbrió, es una muestra magnífica de la arquitectura de jardines de los indianos: grandes estanques, cascadas, grutas y pequeñas construcciones caprichosas. Es como entrar en otra época.
Cuándo no voy, y por qué
Al Laberint en fin de semana. Es gratis los domingos, sí, pero entonces está lleno de familias y pierde toda la magia del laberinto. Prefiero pagar 2,23 € un martes y perderme sola.
Y a ninguno con prisa. Estos jardines se disfrutan con calma, sin plan cerrado. Si vais con el reloj encima, no vais a sentir nada — id a otra cosa.
Lo que aprendí a base de equivocarme
Entre semana o a primera hora. Es la diferencia entre un jardín y una excursión escolar.
Llevad algo para picar y un libro si vais a los de ciudad. Están pensados para quedarse, no para hacer una foto y salir.
Los de la Costa Brava piden día completo. No intentéis meter Santa Clotilde y Marimurtra en una mañana: cada uno merece su rato, y encima estáis al lado del mar.
Y lo que más me sorprendió al empezar: son el antídoto perfecto contra el estrés de Barcelona, y muchos están a un metro de distancia. Literalmente.
Al final, para encontrar la paz en Barcelona no hace falta salir de ella. Solo hay que saber qué puerta empujar.
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Cuál es el jardín más antiguo de Barcelona
El Parc del Laberint d’Horta es el jardín conservado más antiguo de Barcelona. Fue encargado en 1791 y combina un jardín neoclásico con uno romántico, y su corazón es un famoso laberinto de cipreses. Está en el distrito de Horta-Guinardó (metro Mundet, L3).
Cuánto cuesta entrar al Laberinto de Horta
La entrada general al Parc del Laberint d’Horta cuesta 2,23 euros y la reducida 1,42 euros. Además, la entrada es gratuita los miércoles y domingos. Abre de 10 a 20 h de abril a octubre, y de 10 a 18 h de noviembre a marzo.
Qué jardines bonitos hay en la Costa Brava
En la Costa Brava están tres joyas sobre el mar: los Jardines de Santa Clotilde en Lloret (escenario de la serie La Casa del Dragón), el jardín botánico de Marimurtra en Blanes y los Jardines de Cap Roig en Calella de Palafrugell. Los tres tienen el Mediterráneo como telón de fondo.
Qué jardines secretos visitar cerca de Barcelona
Además del Laberint d’Horta, merecen la pena los Jardins de la Tamarita (Sant Gervasi), el Palau de les Heures en el campus de Mundet, el Parc de Torreblanca en Sant Just Desvern (con laberinto y cascadas) y los jardines del Palau Falguera en Sant Feliu de Llobregat.