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La Barcelona subterránea, lo que hay bajo tus pies

Los sitios del subsuelo de Barcelona a los que bajo yo, del refugio antiaéreo por 3,40 euros a la ciudad romana entera bajo la plaza. Cuáles se visitan, cuáles no, y el que más me impresionó.

Bajé al refugio de la Plaça del Diamant sin saber muy bien a qué iba. Doce metros bajo tierra, en mitad de Gràcia, en una plaza por la que había pasado mil veces. Y ahí abajo, en los techos, se ven todavía las marcas de humo de las velas que encendía la gente durante los bombardeos.

Salí en silencio. Esa plaza ya no la veo igual. Y así descubrí que Barcelona tiene otra ciudad debajo, por capas: romana, medieval, de guerra. Os cuento a cuál bajar según lo que busquéis.

Lo básico

Refugios antiaéreos unos 1.400 en la ciudad · Refugi 307 400 m de túneles, 3,40 € · Plaça del Diamant 12 m de profundidad

Casi todos piden reserva previa · Ventaja temperatura constante, ideal en días de calor o lluvia

Si solo bajas a uno, que sea el Refugi 307

En el Poble Sec, a los pies de Montjuïc. Y es el que recomiendo por una razón: lo cavaron los vecinos.

Con picos y palas, con el asesoramiento de arquitectos, los del barrio excavaron 400 metros de túneles para protegerse de los bombardeos. Dentro hay lavabos, una fuente, sala de enfermería, una zona para los niños. No es un búnker militar: es gente normal construyendo un sitio donde meter a sus hijos.

Se visita con guía a través del MUHBA por 3,40 € — probablemente la entrada más barata y más impresionante de la ciudad. Tradicionalmente los domingos por la mañana. Reservad.

Cuando quiero que se me erice la piel

El refugio de la Plaça del Diamant, en Gràcia. Es el que más me marcó.

Está a doce metros bajo tierra con unos 250 metros de galerías de ladrillo, y tenía capacidad para 200 personas. Se redescubrió por casualidad en 1992, durante unas obras eléctricas — o sea, estuvo ahí olvidado más de cincuenta años, bajo una plaza llena de gente tomando el vermut.

La humedad y la temperatura constante del subsuelo lo han conservado casi intacto: se ven los sanitarios, los bancos de piedra, restos de la enfermería, y esas marcas de humo en techos y paredes de las velas. Las visitas piden reserva y son participativas: te ponen en el papel de quien esperaba ahí abajo a que sonaran las sirenas.

Un dato que lo pone en perspectiva: solo en Gràcia llegó a haber unos 90 refugios. Este era uno de los más grandes.

Cuando quiero viajar dos mil años atrás

El MUHBA de la Plaça del Rei, en el Gótico. Bajo el museo está la ciudad romana de Barcino entera, y se camina literalmente por sus calles.

Lo que hay: talleres, mosaicos perfectamente conservados, una lavandería romana, y — mi favorito — una fábrica de garum, la salsa de pescado fermentado que volvía locos a los romanos y que se producía aquí mismo. Además hay vestigios visigodos y medievales, así que ves cómo la ciudad se fue construyendo encima de sí misma, capa sobre capa.

Es de las visitas que más cambian tu forma de mirar el Gótico. Después de bajar, cada piedra de arriba tiene otro significado.

Cuando quiero lo que casi nadie ve

Aquí están los que alimentan el mito de la Barcelona subterránea.

Las estaciones fantasma del metro: antiguas paradas que nunca se inauguraron o quedaron en desuso y siguen ahí abajo, bajo el trazado actual. No son visitables de forma regular, pero existen, y forman parte del imaginario de la ciudad.

Los depósitos de agua subterráneos, como el del rey Martí l’Humà, bajo su antigua residencia junto a la Torre Bellesguard — un edificio de Gaudí. Y en los jardines de Joan Brossa, cerca del castillo de Montjuïc, quedan restos del antiguo almacén de armamento del general Álvarez de Castro, del siglo XIX.

Hay también almacenes que parecen catedrales y túneles técnicos que forman una ciudad invisible entera. La mayoría no está abierta al público, aunque algunos se visitan en ocasiones puntuales. Estad atentos a las jornadas de puertas abiertas.

Qué no hago, y por qué

No me creo las leyendas de pasadizos secretos. Circulan muchas historias de túneles que conectan palacios, iglesias y no sé qué. La Barcelona subterránea real es lo bastante impresionante como para no necesitar inventos.

No voy sin reservar. Casi todo tiene aforo limitado y los refugios se llenan. Presentarse allí es perder el viaje.

No bajo con prisa. Estos sitios necesitan que te pares y escuches. Si vais a hacerlo entre dos visitas turísticas, mejor no lo hagáis.

Lo que aprendí a base de equivocarme

Reservad con antelación. Aforo limitado, visitas guiadas, horarios cerrados. No es un plan de improvisar.

Calzado cómodo. Galerías estrechas, escaleras, suelo irregular. Y comprobad la accesibilidad si os hace falta: algunos recorridos no son practicables para todo el mundo.

Y el truco que casi nadie usa: el subsuelo tiene temperatura constante. Es el plan perfecto para un día de calor insoportable en agosto o de lluvia en noviembre — mientras arriba se sufre, ahí abajo se está bien.

Lo que más me impresiona de todo esto no es la arqueología. Es que esos 1.400 refugios los cavó gente corriente, con las manos, mientras caían bombas. Bajar es la forma más directa de entender lo que pasó aquí.

Al final, Barcelona no se acaba en el suelo. Solo hay que saber qué escalera bajar.

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Si te ha gustado esto, te dejo más rincones y planes que cuento por aquí, todos con mi mirada de local: 20 curiosidades de Barcelona, los museos que se visitan gratis, galerías de arte gratis, los mejores miradores para el atardecer, las bodegas de barrio donde tapeo, los mercados a los que voy a comprar, la guía local de La Mercè y dónde comer bien y barato sin turistas.

Qué se puede visitar bajo tierra en Barcelona

Los principales son el Refugi 307 del Poble Sec (400 metros de túneles, 3,40 euros), el refugio de la Plaça del Diamant en Gràcia (a 12 metros de profundidad), y el MUHBA de la Plaça del Rei, con la ciudad romana de Barcino entera bajo el suelo. Todos requieren reserva previa.

Cuántos refugios antiaéreos hay en Barcelona

Barcelona conserva unos 1.400 refugios antiaéreos de la Guerra Civil, construidos en su mayoría por los propios vecinos con picos y palas. Solo en el barrio de Gràcia llegó a haber unos 90. La mayoría no son visitables, pero algunos se abren al público con reserva.

Cuánto cuesta visitar el Refugi 307

La entrada al Refugi 307, en el Poble Sec, cuesta 3,40 euros y se visita con guía a través del MUHBA. Tradicionalmente abre los domingos por la mañana. Son 400 metros de túneles excavados a mano por los vecinos del barrio durante los bombardeos.

Qué hay bajo la Plaça del Rei de Barcelona

Bajo la Plaça del Rei está el yacimiento arqueológico del MUHBA, con los restos de la ciudad romana de Barcino. Se camina por calles romanas reales y se ven talleres, mosaicos, una lavandería y una fábrica de garum, la salsa de pescado fermentado que se producía aquí hace dos mil años.

Anita Jiménez
Anita Jiménez · Influencer Barcelona  ·  Reinel González · Editor

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