La primera vez que entré en un ramen de verdad, vi un cartel en la pizarra que decía “feel free to slurp”. Sorbe sin vergüenza. Yo llevaba toda la vida creyendo que hacer ruido comiendo era de mala educación, y resulta que en Japón es la forma de decirle al cocinero que está bueno.
Desde entonces he probado boles por toda la ciudad, y he aprendido que la pregunta no es cuál es el mejor. Es qué me apetece hoy: no es lo mismo un caldo denso de invierno que un ramen frío en agosto. Os los cuento por eso.
Lo básico
Precio 10–15 € el bol · Menú mediodía desde 13,50 € (Kanada-Ya) · El caldo bueno 18 h de cocción
La señal si te deja los labios pegajosos por el colágeno, es del bueno · Reservas casi ninguno acepta
Si solo vas a uno, que sea Ramen-Ya Hiro
Ramen-Ya Hiro (Carrer de Girona, 164, Eixample). Sin discusión.
Es el primer restaurante especializado en ramen que abrió en Barcelona, en 2012, y sigue siendo el número uno para la mayoría de los que vivimos aquí. Tiene la reseña más alta de Google y las colas más largas.
El chef Hiro Yoshiyuki hace el caldo y los fideos a mano, cada día. Nada de precocinado. Sus tres variedades de caldo (miso, soja y marisco) pasan la noche entera en ebullición. Es pequeño y no acepta reservas, así que id con paciencia — pero cuando lo pruebas, entiendes la fama. Y los precios son razonables para ese nivel.
Cuando quiero el caldo más profundo que exista
Para esto busco tonkotsu de verdad, el que lleva 18 horas de huesos de cerdo.
Kanada-Ya es una minicadena japonesa (los mismos que triunfan en Londres) especializada justo en eso, con fideos hechos a mano. Un detalle que me flipa: puedes elegir la cocción de los fideos — blandos, media, al dente o extra duros. La japonesa de verdad es al dente. Su menú Fukuoka de mediodía ronda los 13,50 € con ramen y acompañamiento.
Tonkotsu (Carrer de València, 290), al lado de Passeig de Gràcia, tiene un caldo de manual: espeso, cremoso, de hueso de cerdo, pollo y vegetales, enriquecido con una mezcla casera de misos y hierbas. Seis ramen en carta, dos vegetarianos, y menú de mediodía rentable. El Ramen Miso es una locura.
Kobuta (“cerdito” en japonés) cocina su caldo de cerdo más de 10 horas para tres recetas: cerdo, cerdo y pescado, y vegetariano. Empezó en Sants (Carrer de Súria, 6) y tiene un segundo local en Gran Via, junto al metro Rocafort.
Cuando aprieta el calor y no quiero sopa caliente
Aquí Kobuta vuelve a ser la respuesta: en verano la gente hace cola para su ramen frío, el hiyashi. Y tiene rarezas poco vistas por aquí, como el asari ramen, una sopa marinera con almejas.
Es el sitio que enseño a quien me dice “es que el ramen en agosto no”. Sí, en agosto también.
Cuando voy con alguien vegano
Umami Plant Based (calle Progrés, 6, Gràcia) es la referencia, y una pasada aunque no seáis veganos: lo hacen absolutamente todo a mano, desde los fideos hasta el miso, el tempeh y el seitán, en un obrador tan grande como el propio restaurante. Solo abren por la noche y hay que reservar.
Si no llegáis, Tonkotsu tiene dos ramen vegetarianos en carta y Kobuta una receta vegetariana propia. No son el sustituto triste que uno se teme.
Cuando quiero algo que no haya probado
Isshin Wagyu Ramen (Sant Antoni) es el único especializado en ramen con carne de wagyu, servida a baja temperatura o a la plancha.
Koku Kitchen tiene la historia que más me gusta: los dueños son dos irlandeses y el chef es sueco, que estudió un año con el cocinero del reputado Oraga Noodles de Tokio. Fideos de receta japonesa impecable, pero con toque propio: sidra, ambiente de taberna, y banoffee de postre. Su manual del fideo en la pizarra resume la filosofía: sorbe fuerte, prueba el caldo antes de añadir picante, y si te ha gustado, deja el bol vacío.
Y Ryu Ramen (Poblenou) se ha ganado fama rápido por su relación calidad-precio y su cocina vista, con un equipo que ha viajado a Japón a aprender.
Una historia bonita: el chef Keita Tanaka, que trajo el tan tan men (la versión japonesa de la sopa picante de Sichuan) a Barcelona, cerró por la pandemia y reabrió en 2023 junto a dos antiguos clientes. Siguen con sus shoronpo (saquitos al vapor con caldo dentro) y ese tan tan men de sésamo, denso y ligeramente picante. Reservad.
A cuáles no voy, y por qué
Me mojo: cualquier sitio que ponga “ramen” en una carta con veinte platos más. El ramen bueno se hace en sitios que hacen ramen y poco más, porque el caldo requiere una cocina entera dedicada horas. Si el mismo local te ofrece sushi, wok y ramen, ninguno de los tres será bueno.
Y desconfío de los que aceptan reserva fácil un viernes. Suena raro, pero en esta escena las colas son la señal: los mejores no reservan porque no les hace falta.
Lo que aprendí a base de equivocarme
Mi filtro, en tres cosas:
El caldo. Es el alma. Un buen tonkotsu lleva 18 horas de huesos de cerdo. Si te deja los labios ligeramente pegajosos por el colágeno, has acertado. Si sabe a caldo de sobre, ya lo sabes.
Los fideos. Mejor si son hechos a mano. Y pedidlos al dente — es como se comen en Japón, y la mayoría de sitios de aquí los sirven pasados por defecto porque creen que nos gusta así.
La cola. No le tengáis miedo: suele ser la mejor señal de calidad. Los sitios pequeños que no reservan y tienen gente esperando son, casi siempre, los buenos.
Y sorbed. Fuerte. En serio.
Al final, el mejor ramen de Barcelona está en esos locales pequeños donde el cocinero lleva horas con el caldo y la cola da la vuelta a la esquina.
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Cuál es el mejor ramen de Barcelona
Para la mayoría de barceloneses el mejor es Ramen-Ya Hiro (Carrer de Girona, 164), el primer restaurante especializado en ramen de la ciudad, donde el chef hace el caldo y los fideos a mano cada día. Hay cola siempre y no aceptan reservas, pero merece la pena. Kobuta y Koku Kitchen le siguen de cerca.
Cuánto cuesta un buen ramen en Barcelona
Un buen bol de ramen cuesta entre 10 y 15 euros. Muchos sitios tienen menú de mediodía muy rentable, como Kanada-Ya (menú Fukuoka por unos 13,50 euros con ramen y acompañamiento). Los ramen con wagyu o ingredientes premium suben algo más.
Cómo saber si un ramen es auténtico
El caldo es el alma: debe estar cocido muchas horas (un buen tonkotsu lleva 18 horas de huesos de cerdo), ser rico en umami y dejar los labios ligeramente pegajosos por el colágeno. Los fideos, mejor si son hechos a mano y al dente. Y no tengas reparo en sorber fuerte, que en Japón es señal de que te gusta.
Dónde comer ramen vegano en Barcelona
Umami Plant Based, en Gràcia, es la referencia: lo hacen todo a mano y plant-based, desde los fideos hasta el miso. Además, muchos sitios de ramen tradicional como Tonkotsu o Kanada-Ya incluyen opciones vegetarianas o veganas en su carta.